Tras los incendios en el delta, el productor isleño y miembro de Sociedad rural San Pedro advierte sobre los desafíos de la actividad

Raúl Victores asegura que el fuego afectó reservas forrajeras en un momento crítico y analiza además el escenario de las crecientes, la vacunación, el abigeato y la identificación del ganado

Los incendios registrados la semana pasada en las islas del delta inferior volvieron a poner en primer plano las dificultades que enfrenta la producción ganadera en estos ambientes. Para Raúl Victores, actal tesorero y ex presidente de la Sociedad Rural de San Pedro y productor ganadero en islas desde hace tres generaciones, el problema no puede analizarse de manera aislada, sino dentro de un conjunto de situaciones que afectan la actividad: el manejo del fuego, el abigeato, la falta de identificación del rodeo, los inconvenientes sanitarios y las condiciones propias de producir en el Delta.

Victores señaló que el reciente incendio provocó pérdidas sobre una superficie importante y afectó una reserva de forraje en un momento crítico del año. “Todo ese reservorio de pasto que la vaca iba pellizcando se lo consumió el fuego y ha quedado nada. Eso complica mucho más la estadía de la hacienda en esta época”, explicó.

Según indicó, el incendio habría sido provocado de forma irresponsable por una persona que intentaba localizar hacienda. El dirigente sostuvo que el uso del fuego en las islas no es un fenómeno nuevo, aunque diferenció las quemas controladas de los incendios descontrolados. “Siempre se ha quemado en la isla y se ha quemado controladamente. Son pastos que, si usted no los quema, salen pajonales que no permiten que venga el canutillo y otras especies.

También mencionó los malos momentos pasados cuando a partir del 2008 con el conflicto del campo se “ lo tomó como como moneda de agitación al tema del fuego”. También mencionó otros factores que, según su experiencia, incrementan el riesgo de incendios. Recordó que hace algunos años perdió la totalidad de una de sus islas luego de un fuego originado por cazadores. “Me quemaron absolutamente toda la isla sin poder hacer nada. Una vez que agarra ese fuego no queda nada”, relató.

A ello sumó la presencia de pescadores, turistas y visitantes que ingresan diariamente. “Todos los días anda uno distinto. Van a pescar y aprovechan para mirar qué es lo que hay. Dejan botellas, latas y basura. Después están los cazadores, que muchas veces prenden fuego para sacar los animales de su guarida”, expresó.

Victores advirtió además sobre las limitaciones para combatir este tipo de incendios. “No hay recursos. Es imparable. Los barcos con bombas pueden trabajar cerca de la costa, pero no llegan al medio del campo. Además, el fuego muchas veces va por abajo de la materia orgánica y aparece cincuenta o sesenta metros más adelante”, explicó. A su entender, la imposibilidad de realizar cortafuegos con maquinaria también agrava la situación.

La restricción a la que hace referencia está vinculada con una medida cautelar dictada por la Justicia Federal, originada en el Juzgado Federal N.º 2 de Paraná, en coordinación con el Juzgado Federal de Victoria, con jurisdicción sobre las islas del Delta del Paraná. La resolución establece la prohibición de realizar acciones humanas que puedan alterar el ambiente de los humedales, entre ellas el ingreso y utilización de maquinaria pesada para trabajos que modifiquen el ecosistema, como la construcción de terraplenes, desmontes o drenajes. La medida adoptada en 2020 que pretende prevenir nuevos focos y evitar daños sobre los humedales- impide realizar prácticas imprescindibles para este tipo de ambiente.

Aunque la jurisdicción corresponde a Entre Ríos, la resolución también impacta sobre productores de localidades bonaerenses como San Pedro, Ramallo y San Nicolás que desarrollan actividad ganadera en las islas del Delta, ya que condiciona el acceso y determinadas tareas de manejo en su establecimiento.

Crecidas: “Hoy no están dadas las señales”

Consultado sobre las advertencias que circulan respecto de posibles inundaciones asociadas al fenómeno de El Niño, Victores pidió analizar la evolución de los ríos con información objetiva.

“Está todo el mundo alarmado y la verdad que hoy no están dadas las señales que uno ve siempre. A través de ochenta años no estoy viendo ninguna catástrofe a un mes vista”, sostuvo.

El productor explicó que el seguimiento diario de los niveles de los ríos permite anticipar las situaciones de riesgo. “Todas las mañanas o todas las tardes uno mira el informe de Prefectura. Ahí se sabe qué es lo que está pasando tanto en el Paraná como en el Uruguay”, indicó.

Recordó además que quienes trabajan en las islas conocen los tiempos de reacción que ofrecen las crecientes. “Nosotros tenemos como alternativa aproximadamente un mes desde el pico máximo de Iguazú hasta que llega a nuestra zona. Eso permite tomar decisiones si se actúa con tiempo.”

Vacunación: preocupación por el cierre de los registros

Victores también manifestó preocupación por las dificultades surgidas durante la última campaña de vacunación contra la fiebre aftosa y cuestionó la implementación de las medidas adoptadas por el Senasa.

Explicó que, una vez finalizada la campaña, los productores que no hayan cumplido con la vacunación quedarán con el Registro Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA) bloqueado, lo que impedirá emitir guías para mover hacienda.

“Senasa improvisó tanto esto que permitió mover terneros aunque no estuvieran vacunados. Mucha gente vacunó sus animales y después compró otros que venían vacunados de origen, pero que debían revacunarse en destino. Eso no se hizo y ahora se va a complicar muchísimo”, señaló.

Según indicó, la medida tendrá alcance general y afectará la operatoria comercial de quienes no regularicen su situación sanitaria.

Identificación animal: “Por lo menos la marca”

Otro de los temas que Victores considera prioritarios es el ordenamiento de la identificación de la hacienda. Desde su participación en el Foro Nacional de Seguridad Rural aseguró que la falta de identificación dificulta recuperar animales robados y avanzar en las investigaciones.

“Estamos en nueve provincias y vemos el desorden que tiene gran parte de los productores. Nos preocupa muchísimo. Hay gente a la que le han robado hacienda, recuperamos los animales y no se los puede entregar porque no están identificados”, afirmó.

Si bien aclaró que no plantea una discusión sobre la identificación electrónica, sostuvo que la marca resulta indispensable.

“No hablo de la identificación electrónica. Puede ser buena o mala, cada uno hará como pueda o quiera. Pero por lo menos la marca. Identificar la hacienda por la marca.”

Como ejemplo, contó el hallazgo de una cabeza bovina que conservaba una caravana oficial. “Pudimos saber de quién era porque Senasa nos informó dónde había sido colocada, pero el productor decía que no le faltaba ningún animal. No pudimos aclarar qué había pasado. Solo apareció la cabeza.”

Para Victores, la falta de identificación se combina con maniobras irregulares y genera mayores dificultades para combatir el delito rural.

El negocio ganadero en las islas

Pese a las dificultades, Victores sostuvo que el contexto económico de la actividad ganadera es favorable, aunque aclaró que las islas todavía arrastran las consecuencias de años complejos.

“La ganadería está pasando por un excelente momento. El negocio de la ganadería está pasando por un excelente momento. En las islas hay una depresión porque venimos de años de mucha agua, de pérdidas y también por el abigeato.”

Explicó que producir en las islas requiere un manejo específico y categorías adecuadas. A su entender, no resulta conveniente mantener vacas con cría en estos ambientes.

“En las islas no se puede tener vaca con cría porque viene una creciente y no se sabe dónde llevarla. En cambio, si hay novillos o terneros, llega una creciente y se cargan rápidamente para llevarlos a un feedlot.”

También remarcó que el seguimiento permanente del establecimiento es determinante para reducir pérdidas. “El ojo del amo engorda el ganado. En tanto y en cuanto se esté encima, los problemas son mucho menores.”

Abigeato: un factor que desalienta la producción

Victores identificó al abigeato como uno de los principales factores que explican la caída del stock ganadero en las islas. “El abigeato ha sido muy fuerte y mucha gente no denunciaba. Hubo mucha pérdida de hacienda y la gente quedó acobardada de venir a la isla.”

Como consecuencia, señaló que el rodeo declarado en las islas del partido de San Pedro se redujo considerablemente. “Históricamente había entre 28.000 y 32.000 cabezas. Hoy tenemos alrededor de 9.500 declaradas.”

El dirigente mencionó además distintos casos recientes de faltantes masivos de hacienda registrados en establecimientos de la región, que atribuyó a robos, problemas de manejo o ambas situaciones. “La gente le tiene miedo al saqueo”, resumió.

Finalmente, insistió en que el manejo de establecimientos isleños requiere personal de confianza y una presencia permanente del productor. “Lo central es la buena gente y estar encima del campo”.