Renovales: por qué conocer la planta es clave para lograr un buen control

Karina Escola
El ingeniero agrónomo Mauricio Bacigalupo explicó cómo las características de las plantas leñosas condicionan su manejo y cuáles son los factores que determinan la eficacia de los tratamientos para controlar renovales

Renovales: por qué conocer la planta es clave para lograr un buen control

El ingeniero agrónomo Mauricio Bacigalupo explicó las características que permiten a las plantas leñosas sobrevivir durante años y repasó las alternativas de manejo. El momento de aplicación, el volumen de agua y el correcto mojado aparecen como factores determinantes para evitar rebrotes.

Los renovales compiten con el pasto por agua, nutrientes, luz y espacio. El problema se hace más visible cuando llegan los períodos secos, pero su manejo requiere considerar algo más: las plantas leñosas cuentan con mecanismos de adaptación que les permiten sobrevivir durante largos períodos y recuperarse después de diferentes disturbios.

“En la agricultura normalmente los técnicos trabajan con malezas que por ahí son resistentes, pero son malezas de un año, dos años; no son malezas de 200 años como una leñosa”, explicó el ingeniero agrónomo Mauricio Bacigalupo durante una charla técnica dirigida a productores ganaderos.

Según detalló, las espinas, las ceras, los pelos y, especialmente, el sistema radicular son parte de esas estrategias de adaptación. Los disturbios también modifican la respuesta de las plantas. “Cuanto más disturbio yo le hago a esa planta, más engrosamiento radicular va a tener”, señaló.

Esto significa que una planta que inicialmente puede ser controlada con una determinada dosis puede presentar mayores dificultades después de haber sido cortada, rolada, quemada o sometida a tratamientos deficientes.

El momento define parte del resultado

Uno de los principales conceptos desarrollados durante la charla fue la necesidad de observar el estado de la planta antes de realizar una aplicación foliar.

Bacigalupo explicó que durante períodos de sequía las plantas pueden mantenerse verdes, pero reducir su actividad. Por eso recomendó observar los extremos de las ramas para detectar crecimiento y brotación.

“Si hay una seca de 15, 20 días, ustedes se van a parar sobre el espinillo y van a ver las dos últimas agujas, pero no es verde. Entonces ahí ustedes ya tienen un punto que tienen que saber: el día que van a hacer una aplicación foliar tiene que haber brotes, tiene que haber crecimiento”, indicó.

También señaló como condiciones de referencia una temperatura inferior a 30 °C y una humedad relativa de entre 40 y 50% o superior. En cuanto a las precipitaciones, explicó que después de una lluvia puede recuperarse la actividad de la planta: “24, 48 horas o cinco días después de una lluvia voy a tener muy buenas condiciones. Voy a tener la planta trabajando al 100%”.

El producto tiene que llegar a la raíz

En las aplicaciones foliares, el objetivo no termina en mojar las hojas. El producto debe ingresar a la planta y llegar al sistema radicular.

“Yo aplico con una mochila o un dron, cae el producto en la hoja y yo lo que tengo que asegurarme es de que venga al sistema radicular. Si no viene al sistema radicular no voy a tener control”, explicó.

Por eso, Bacigalupo hizo hincapié en el volumen de aplicación, el tamaño de gota, la calidad del agua, los coadyuvantes y la regulación de los equipos.

En el caso del toconeo, el principio es diferente. Se realiza un corte y se aplica inmediatamente el producto sobre el tocón. “Antes que la planta se estabilice y cicatrice, que eso es según la especie y según la época del año, que son cinco, diez minutos, yo tengo que aplicarlo”, señaló.

La recomendación es que dos personas realicen la tarea: una corta y la otra aplica. También es necesario mojar correctamente toda la superficie donde se encuentran los vasos conductores.

“Si yo no mojo toda esa parte, no voy a tener ingreso”, advirtió.

El rebrote puede aparecer meses después

Otro punto destacado fue el tiempo necesario para evaluar un tratamiento. Bacigalupo explicó que una planta puede mostrar síntomas iniciales de control y posteriormente recuperar actividad.

“Cuando uno aplica la planta automáticamente lo que va a hacer es tratar de detoxificarse del producto”, sostuvo. Por eso, según los ensayos presentados durante la charla, la evaluación debe extenderse durante varios meses.

“El resultado final lo voy a empezar a obtener a partir de los ocho, diez meses y un año”, explicó.

Distintas herramientas para distintas situaciones

Bacigalupo repasó también las aplicaciones mecánicas, terrestres, aéreas y con drones. En cada caso, la elección depende de las características del renoval y del objetivo buscado.

En aplicaciones aéreas destacó la importancia del volumen. En ensayos realizados con 10, 20, 30 y 40 litros, señaló que a los 245 días los tratamientos con 10 litros presentaban controles de entre 40 y 45%, mientras que con 20 litros se acercaban al 80% y con 30 y 40 litros superaban ese nivel.

En el caso de los drones, destacó la posibilidad de mejorar el mojado gracias a la columna de aire generada por las hélices.

“El dron tiene una particularidad que forma una columna de aire impulsada hacia el suelo”, explicó. Esa característica permite trabajar sobre renovales de diferentes alturas y mejorar la llegada del producto.

Para Bacigalupo, la tecnología no reemplaza la necesidad de una correcta regulación. “En esto sí lo tenemos que utilizar como ese valor agregado que tiene el dron: la calidad de aplicación la tengo que usar”, sostuvo.

El control de renovales, planteó durante la charla, comienza antes de elegir el producto: identificar la especie, observar su estado, conocer sus mecanismos de adaptación y definir el momento y la metodología de aplicación. “Hay que tener esos tips que les mencionaba recién para hacer una correcta aplicación”, resumió.

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