Campaña histórica en Entre Ríos: la producción agrícola superó las 10 millones de toneladas y se proyecta un "Niño" moderado a fuerte

Karina Escola
La Bolsa de Cereales de Entre Ríos presentó el balance final de la campaña agrícola 2025-2026, consolidando un hito sin precedentes para la provincia

Por primera vez en 26 años, la producción entrerriana rompió la barrera de las 10 millones de toneladas, un logro impulsado por el crecimiento tecnológico, la consolidación del doble cultivo y factores climáticos que jugaron a favor del sector productivo.

El Ingeniero Agrónomo Pablo Fontanini, responsable del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos,en el último podscat de la entidad profundizó sobre los números de esta campaña récord, además anticipó lo que depara el clima para los próximos meses.

Un hito histórico para la agricultura entrerriana

La serie estadística de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos, que se extiende desde el ciclo 2000-2001 hasta la actualidad, registra por primera vez un volumen de producción que supera las 10 millones de toneladas . Este logro se alcanzó con una superficie sembrada de casi 2,7 millones de hectáreas, traduciéndose en un área agrícola real (contabilizando el doble cultivo) de 1,9 millones de hectáreas, lo que marca un leve incremento en la superficie explotada.

Según explica Fontanini, el sostén de este crecimiento histórico se encuentra en tres cultivos fundamentales que concentran el 93% del área sembrada y de la producción total: el trigo, la soja y el maíz.

Un análisis de los últimos 25 años revela un cambio estructural clave en la región: el notable crecimiento del doble cultivo . "Hace unos 10 o 15 años partíamos con una superficie de trigo de unas 200.000 hectáreas y hoy hemos superado las 700.000 hectáreas", destacó el especialista . Paralelamente, el maíz —que solía tener un área similar a la del trigo en sus inicios— viene experimentando un crecimiento sostenido que lo posiciona actualmente por encima de las 500.000 hectáreas, con picos de entre 550.000 y 600.000 hectáreas.

Radiografía climática de una campaña excepcional

El clima fue un aliado determinante, aunque no se comportó de la misma manera en todo el territorio provincial . Así incidieron las variables meteorológicas en los tres cultivos principales:

  1. Trigo: El cultivo invernal, que representa el 95% de lo sembrado y producido en dicha estación, sentó las bases del éxito [3]. Tuvo un invierno con excelente disponibilidad de agua durante el bimestre julio-agosto (período que históricamente registra el mínimo anual de lluvias) y temperaturas frías acordes [3]. Posteriormente, las escasas lluvias de septiembre y octubre redujeron la presión de enfermedades, permitiendo alcanzar rindes históricos que superaron los 4.200 kg/ha no solo en Entre Ríos, sino en toda la región pampeana.
  2. Maíz: Las condiciones generales fueron sumamente favorables. A pesar de un pulso seco que se manifestó a partir de diciembre —cuyo epicentro se localizó en el sureste entrerriano, afectando principalmente al departamento de Gualeguaychú—, las precipitaciones acompañaron las necesidades del cereal . El rendimiento promedio se ubicó en torno a los 6.500 kg/ha, cifra que iguala o supera levemente las medias históricas.
  3. Soja: Con rindes finales dentro de lo normal, el cultivo de soja mostró una marcada disparidad territorial condicionada por el régimen de lluvias . Mientras que el tercio sudeste provincial padeció un déficit hídrico severo con mermas de entre 800 y 1.000 kg/ha en comparación con otras zonas, el sector oeste —con departamentos como Diamante, Paraná, Victoria y Nogoyá— logró compensar el promedio general gracias a una muy buena distribución de las lluvias en el resto de la provincia.

Lo que viene: El fantasma de "El Niño" y sus beneficios

De cara a la nueva campaña de granos que ya está en marcha, Fontanini señaló que los principales centros meteorológicos mundiales, como la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU. (NOAA) y el boletín de climatología de Australia, coinciden en un calentamiento del océano Pacífico . Esto anticipa la llegada de un fenómeno de "El Niño" con una intensidad de moderada a fuerte [4].

Para Entre Ríos, esto se traducirá en lluvias por encima de lo normal durante la época estival, con una señal de humedad mucho más marcada durante el trimestre clave de noviembre, diciembre y enero .

"Pensar en un Niño es pensar en lluvias por encima de los promedios y, en líneas generales, en excelentes respuestas de los cultivos", afirmó el ingeniero. En el caso del maíz, las precipitaciones coincidirán con su período crítico en diciembre; mientras que para la soja de primera, esta humedad adicional será un amortiguador vital para evitar el tradicional estrés hídrico de diciembre y enero, impidiendo el aborto de flores y chauchas para que exprese su máximo potencial de rendimiento.

Asimismo, Fontanini detalló el comportamiento térmico esperado: "Al haber mayor humedad en el ambiente, las temperaturas máximas tienden a ubicarse por debajo del promedio histórico". Este comportamiento contrasta drásticamente con los años bajo la influencia de "La Niña", donde la baja humedad amplía la brecha térmica y genera picos de calor extremo.

Recomendaciones clave para el productor en el inicio de la siembra

Frente a un escenario de perfiles de suelo completamente saturados de agua, el responsable del SIBER dejó una recomendación técnica fundamental de cara a las próximas labores de siembra de maíz:

  • Evitar la siembra excesivamente temprana: Fontanini advirtió que actualmente "no hay piso" y la temperatura del suelo todavía no es la adecuada para garantizar una siembra óptima.
  • Reducir riesgos de emergencia despareja: Dado que los pronósticos aseguran una excelente disponibilidad de agua durante el verano, el productor no tiene la urgencia de anticipar la siembra [6]. Postergarla unos días evitará nacimientos desiguales en el lote que terminen condicionando el potencial de rendimiento final [6].

Tecnología de punta al servicio del campo: pronósticos a 72 horas

Finalmente, el profesional destacó una nueva herramienta que promete cambiar la toma de decisiones diarias del productor. La Bolsa de Cereales de Entre Ríos, en un trabajo conjunto con la Universidad Nacional de La Plata, lanzó recientemente un sistema de pronóstico meteorológico a corto plazo (72 horas).

Esta tecnología procesa el enorme volumen de datos históricos generados por la red de estaciones meteorológicas automáticas de la Bolsa y ofrece previsiones altamente localizadas a nivel regional. "Nos permite saber con gran precisión si va a llover, dónde y en qué cantidad en los próximos tres días", valoró Fontanini. Esta antelación resulta estratégica para que el productor pueda planificar y priorizar las labores agrícolas cotidianas en los distintos sectores dentro del departamento donde opera