Conversamos con Analía Esperón, Patrón fluvial; quien explicó que las crecidas se adelantaron respecto de los los pronósticos iniciales y que los productores deben organizar la evacuación de los animales. Desde su actividad en el Delta, realiza un viaje diario para trasladar hacienda hacia el puerto de San Nicolás. También se impulsa la declaración de la emergencia agropecuaria por ventas forzosas.
La crecida de los ríos y el avance del agua en las Islas Lechiguanas comenzaron a modificar la actividad ganadera en el Delta entrerriano. Mientras algunos productores ya iniciaron el traslado de sus animales, la evolución de los niveles del río Paraná y las condiciones meteorológicas mantienen en alerta a quienes trabajan en la zona.
Analía Esperón, patrona fluvial que opera en el traslado de hacienda desde las islas hacia el puerto de San Nicolás, explicó que la situación presenta diferencias según el sector, aunque advirtió que el margen de tiempo para organizar la salida de los rodeos podría reducirse.
“En esta zona de acá hay barrancas y está entrando el agua, pero no es la gravedad que hay más en el norte”, señaló. Sin embargo, indicó que los niveles previstos para las próximas semanas podrían complicar las condiciones en distintos sectores del Delta.
“Estamos con San Nicolás en tres metros y pico y se espera dentro de los primeros días de noviembre llegar a cuatro metros, que ahí ya se empieza a complicar”, explicó. También aclaró que el impacto depende de la ubicación de cada establecimiento y de las características de las costas: “Depende de cada costa y cómo da el curso del río”.
Una crecida que se adelantó
Uno de los puntos que genera preocupación es el adelanto de las crecidas respecto de las previsiones iniciales. Según Esperón, los efectos asociados al fenómeno de El Niño comenzaron a sentirse antes de lo esperado.
“Sabíamos que El Niño iba a venir, o sea, el Pacífico estaba fuerte con la previsión. Están todos los mapeos en rojo de la situación de lluvias en toda la cuenca del Plata”, sostuvo.
La patrona fluvial describió un escenario en el que podrían registrarse sucesivas ondas de crecida, con períodos de niveles elevados y nuevos aportes de agua desde las cuencas superiores.
“Yo veo, por el comportamiento del caudal y lo que está pasando arriba, que van a ser olas de crecida. Se van a mantener en alturas, en niveles máximos”, indicó.
En ese contexto, explicó que las elevaciones naturales de las islas, como los albardones, pueden ofrecer un margen temporal para mantener los animales fuera del agua, aunque no garantizan que puedan permanecer allí si los niveles continúan aumentando.
“Te va a dar un changüí de tiempo para mantener la hacienda en algún albardón, algún terraplén o elevación propia de la isla, pero en cualquier momento se te complica”, advirtió.
También mencionó la incidencia de las lluvias en otras cuencas, como la del río Uruguay, y de los vientos, que pueden dificultar el escurrimiento del agua y las tareas de navegación.
La salida de los rodeos y los costos del traslado
Ante este escenario, algunos productores ya comenzaron a sacar hacienda. Esperón indicó que se está trabajando para trasladar animales desde distintos sectores de las islas, con destino al puerto de San Nicolás.
La operatoria requiere planificación, tanto por las distancias como por las características de los rodeos. En los sectores más alejados de la costa, el traslado depende de embarcaciones y de las condiciones de navegación.
“Lo más grueso está río adentro, aguas adentro”, precisó.
En su caso, realiza un viaje por día y puede trasladar hasta cinco camiones jaula por operación, con cargas que se ajustan a las características de los animales.
“Por el tema de las vacas de cría no podés apretar los terneros, porque podés matar la cría y perdés un año de producción”, explicó. Por esa razón, las cargas se organizan sin exigir al máximo la capacidad de traslado.
La planificación también contempla la disponibilidad de combustible y las dificultades que puede presentar la meteorología. Esperón señaló que actualmente hay inconvenientes con el abastecimiento en el Delta, por lo que deben prever reservas adicionales para garantizar la operatividad de las embarcaciones.
“No sabés nunca lo que puede ocurrir en las islas por las complicaciones del tiempo, la meteorología. Lo que nos complica es el tema de los vientos, pero siempre hay que estar con carga extra”, detalló.
Con los viajes previstos para los próximos días, la prioridad es organizar el movimiento de los animales antes de que las condiciones dificulten aún más las tareas.
Piden avanzar con la emergencia agropecuaria
Además del traslado de los rodeos, se busca avanzar con herramientas institucionales para acompañar a los productores que deben vender sus animales o retirarlos de las islas por falta de campos disponibles.
Esperón explicó que solicitó un informe al INTA para aportar fundamentos técnicos a los municipios ribereños y promover su adhesión a la emergencia agropecuaria por las ventas forzosas de hacienda.
“Pedí un informe a INTA para que tengan los fundamentos los municipios ribereños al río para que adhieran a lo que es la emergencia agropecuaria por las ventas forzosas de todo el rodeo al no conseguir campo”, señaló.
La iniciativa apunta a contemplar la situación de quienes deben desprenderse de sus animales por la imposibilidad de mantenerlos en los establecimientos afectados y las dificultades para conseguir alternativas de alojamiento o traslado.
La declaración de emergencia requiere un proceso administrativo que involucra a los municipios, la provincia y, posteriormente, la Nación. Según explicó Esperón, esa articulación es relevante para acceder a los beneficios impositivos previstos para determinadas situaciones de venta forzosa, entre ellos los vinculados al impuesto a las ganancias, de acuerdo con las condiciones y la normativa aplicable.
Mientras se gestiona ese reconocimiento, la evolución del río obliga a los productores a tomar decisiones sobre sus rodeos.
“Hoy, el que tiene hacienda tiene que ir viendo qué va a hacer. Ya lo tendría que haber empezado a hacer”, afirmó Esperón.
Entre las alternativas mencionó adelantar la salida de los animales más pesados para concretar una venta, buscar campos para alojarlos o coordinar su traslado antes de que el avance del agua limite las posibilidades de movimiento.
En el caso de las vacas de cría con terneros al pie, la decisión requiere mayores cuidados y, en determinados sectores, el uso de embarcaciones resulta indispensable.
La situación en las Islas Lechiguanas dependerá de la evolución de los niveles del Paraná y de las lluvias previstas para las próximas semanas. Por ahora, el trabajo se concentra en organizar los traslados y anticiparse a un escenario en el que, como advirtió Esperón, el tiempo disponible para sacar la hacienda puede ser determinante.