En el marco del último webinar organizado por CREA Litoral Sur, una especialista de la Facultad de Agronomía de la UBA, en articulación con el Servicio Meteorológico Nacional, presentó un panorama climático que enciende señales de alerta para el ciclo productivo 2026.
El escenario climático para el año 2026 se presenta como uno de los mayores desafíos para los productores argentinos. Según el consenso alcanzado entre la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA) y el Servicio Meteorológico Nacional, los indicadores señalan una transición inminente hacia condiciones de El Niño, con modelos que incluso sugieren la posibilidad de un Niño fuerte. Aunque los especialistas aclaran que los pronósticos realizados en abril tienen un margen de variabilidad, la señal climática se volverá mucho más certera a partir de los meses de junio y julio.
Pronóstico trimestral: Lluvias y calor por encima de la media
Para el trimestre comprendido entre abril y junio de 2026, las proyecciones indican que las precipitaciones estarán por encima de lo normal en toda la región pampeana y el sur de la Patagonia. Esta tendencia será especialmente marcada en la provincia de Entre Ríos, donde también se espera que las temperaturas sean superiores a lo habitual, con una probabilidad muy alta de que esta condición de calor inusual se acentúe en la región,.
El riesgo de los suelos saturados y eventos extremos
La mayor preocupación para los especialistas radica en el punto de partida: los suelos ya se encuentran cargados de agua. Ante este escenario, el pronóstico de lluvias excesivas no es una buena noticia, ya que aumenta considerablemente el riesgo de anegamientos e inundaciones. Este peligro es crítico para las zonas bajas y las áreas de islas del Paraná, donde la ganadería podría verse seriamente afectada. Además, se advirtió que bajo la influencia de un Niño fuerte suelen ocurrir eventos de lluvia extremos, donde pueden acumularse hasta 200 mm en apenas dos días, generando crisis hídricas puntuales y graves problemas de drenaje.
Impacto en la sanidad del trigo y el desarrollo forrajero
El clima también jugará un rol determinante en la sanidad de los cultivos y la oferta de pasto:
- Riesgo sanitario: La combinación de alta humedad y temperaturas elevadas incrementa la probabilidad de aparición de condiciones predisponentes para la fusariosis del trigo, una enfermedad muy vinculada históricamente a los años Niño,.
- Producción ganadera: Por el contrario, un otoño e invierno con temperaturas más altas de lo normal podría ser visto como un factor positivo para el desarrollo forrajero, favoreciendo el crecimiento de las pasturas, siempre y cuando los excesos de agua no impidan el aprovechamiento del recurso.
Perspectiva a largo plazo
Los productores deberán prepararse para un ciclo largo, ya que una vez instalado un fenómeno de El Niño de estas magnitudes, es de esperar que sus efectos no se disipen rápidamente. Según la especialista de la FAUBA, lo más probable es que estas condiciones climáticas se extiendan hasta el otoño de 2027. A partir del invierno, el monitoreo de otros indicadores como la oscilación antártica y el dipolo del Océano Índico aportará mayor precisión sobre la evolución del semestre final del año
En este contexto, la planificación anticipada, el monitoreo constante y la flexibilidad en la toma de decisiones serán claves para atravesar un ciclo que, desde lo climático, promete ser tan desafiante como incierto.