Cuando productores y asesores se reúnen en el campo, el foco suele estar en una pregunta central: ¿cuál es el mejor híbrido? Sin embargo, las jornadas técnicas más valiosas son aquellas que revelan verdades estratégicas más profundas sobre el manejo agronómico. Este fue el caso de la reciente jornada organizada por la Comisión de Agricultura de Crea Litoral Sur -con la Ingeniera Natalia Pelossi y la encargada de Comunicación Mercedes Prado- donde se evaluaron 24 híbridos de 15 semilleros distintos "a cartel tapado", asegurando una objetividad total. Las charlas técnicas abordaron los siguientes ejes:
* Ensayo de genética y densidad
* Actualidad de cogollero, a cargo de Eduardo Romani
* Fertilidad y densidad, a cargo de Juan Manuel Pautasso (INTA)
Los planteos de los especialistas dejaron lecciones que desafían supuestos arraigados sobre nutrición, fertilidad y manejo de plagas. A continuación, desglosamos los tres aprendizajes más impactantes.
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1. No todos los nutrientes son iguales: La estrategia de dos velocidades para la nutrición del suelo.
La primera gran lección provino de una clara distinción en el manejo de nutrientes, a cargo de Manuel Pautasso; separando el tablero en dos estrategias completamente diferentes. Por un lado, están los nutrientes de baja movilidad en el suelo como el Fósforo (P), el Potasio (K) y el Zinc (Zn). Para ellos, el criterio de manejo no depende del rendimiento esperado ni del clima del año. El objetivo es a largo plazo, basado en análisis de suelo para mantener los niveles por encima de un umbral crítico, utilizando una estrategia de "reposición" para evitar el empobrecimiento progresivo del recurso.
Por otro lado, se encuentra el Nitrógeno (N), un nutriente de alta movilidad que exige un enfoque táctico, manejado "año a año y lote a lote". A diferencia de los anteriores, su aplicación debe estar íntimamente ligada al rendimiento objetivo de esa campaña específica. El riesgo de un mal cálculo es tangible: como se explicó en la charla, "a ese maíz que le pusimos para 10.000 kg y si sacamos 6.000 kg, ese nitrógeno de más entra en la dinámica del nitrógeno en el suelo que es susceptible a muchísimas pérdidas". Este error no solo es una pérdida económica, sino también un riesgo ambiental. La importancia de este manejo diferenciado fue subrayada por uno de los disertantes:
...para mí el gran desafío que tenemos los agrónomos, los productores, es manejar bien la fertilización nitrogenada.
Esta distinción es fundamental. Por un lado, asegura la sostenibilidad del suelo a largo plazo al reponer los nutrientes estructurales y, por otro, optimiza la inversión y minimiza el impacto ambiental en el corto plazo, ajustando el nutriente más volátil a las condiciones reales de cada campaña.
2. El mapa está cambiando: La sorpresiva deficiencia de potasio que enciende las alarmas.
La segunda revelación fue un llamado de atención contra la complacencia agronómica y la confianza en mapas de fertilidad desactualizados. Se presentó un hallazgo sorprendente: una deficiencia generalizada de Potasio (K) en los suelos de la costa del río Uruguay, en la provincia de Entre Ríos. Este descubrimiento, respaldado por un estudio único realizado por un grupo universitario que mapeó el contenido mineral de los sedimentos de más de mil arroyos ("1 mil y pico de muestras"), contrasta fuertemente con la situación de la costa del Paraná, donde los suelos históricamente presentan niveles de potasio muy por encima de los umbrales de respuesta.
En la zona este, muchos lotes se encuentran por debajo del umbral crítico de 150-200 partes por millón (ppm). El impacto económico de este "ladrón silencioso" es significativo. Según los datos presentados, ignorar un nivel bajo de potasio puede significar una pérdida directa de "500, 600 kg de maíz" por hectárea, año tras año. Este hallazgo subraya que la fertilidad del suelo es dinámica y no se puede gestionar basándose en supuestos históricos. La única herramienta confiable es el análisis de suelo periódico para detectar estas nuevas limitantes antes de que el daño sea visible en el cultivo.
3. El talón de Aquiles de la biotecnología: Cuando la plaga principal aprende a ganar la batalla.
La tercera lección nos obliga a repensar nuestra dependencia de las herramientas biotecnológicas, pasando "de la guerra a la estrategia" en el manejo de plagas, como propuso el disertante Eduardo Romani. El foco estuvo puesto en la plaga principal del maíz: la oruga cogollera (Spodoptera frugiperda). El dato más alarmante de la jornada provino de los ensayos de CREA para las campañas 2022 a 2025, que muestran una evolución preocupante en la incidencia de esta plaga.
Los datos son contundentes: la incidencia promedio de cogollero sobre los maíces con tecnología VT3P ha escalado dramáticamente, pasando de un 8,2% en la campaña 2022 a un alarmante 36,2% en la campaña 2025. Pero la señal más inquietante es lo que sucede con la tecnología Viptera (VIP3). Aunque sigue siendo muy superior, tras registrar incidencias casi nulas en años anteriores (1,4%, 0,1% y 0,7%), dio un salto a 15,4% en la última campaña, evidenciando una presión creciente sobre todas las herramientas.
Este fenómeno no es un evento local aislado. Como advirtió Romani, las tendencias de resistencia en Argentina suelen ser anticipadas por lo que ocurre en Brasil: “todo lo que nos va pasando a nosotros a lo largo de las campañas, viene todo de acá arriba... eso pasó un año antes en Brasil. Después se vino para acá”. Esto transforma el monitoreo regional en una herramienta de inteligencia estratégica.
Nosotros tenemos que empezar a entender un poco a quién nos enfrentamos para poder tener una buena evolución en nuestra acción. Eso es fundamental...
Estos datos no invalidan la tecnología, sino que exigen un manejo integrado que la complemente con monitoreo constante, reconocimiento de la plaga en sus estadios iniciales y una correcta tecnología de aplicación para asegurar que los insecticidas lleguen al blanco cuando sean necesarios.
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Conclusión: Las Preguntas que Nos Deja el Campo
La jornada de CREA Litoral Sur nos deja tres lecciones claras: la necesidad de una estrategia de nutrición dual para cuidar el suelo a largo plazo y optimizar la inversión en el corto; la importancia de una vigilancia constante de la fertilidad para no ser sorprendidos por nuevas limitantes que quiebran viejos paradigmas; y la urgencia de adoptar un enfoque estratégico e integrado para el manejo de plagas ante la evidente evolución de la resistencia.
Al final del día, estas revelaciones nos invitan a la reflexión. En un escenario agrícola cada vez más complejo, ¿estamos dedicando el tiempo suficiente a cuestionar nuestras propias certezas y a leer las señales que el campo nos envía, antes de que se conviertan en problemas?