En Colonia El Ensayo, Entre Ríos, se desarrolló la jornada técnica "Brechas", un centro de validación tecnológica diseñado para acortar la distancia entre el rendimiento promedio del productor y el potencial genético de los cultivos. El evento organizado por Pioneer Semillas fue el epicentro de un concurso nacional donde distintas zonas agroecológicas del país compiten por lograr el mayor acercamiento al rendimiento potencial cuyos resultados prodán verse en junio.
El Concurso inaugurado en 2025 presentó por primera vez la participación de Entre Rios bajo un consejo técnico local, integrado por 10 asesores de diversas zonas de la provincia, que debatió y ejecutó "recetas" personalizadas para superar los rendimientos regionales.
Bajo la auditoría del Dr. Octavio Caviglia (UNER-CONICET), los equipos compitieron para demostrar que la integración de herramientas digitales y manejo de precisión puede elevar los techos productivos de forma rentable.
El estado de las brechas en Argentina
El Dr. Octavio Caviglia define la "brecha" como la diferencia entre el rendimiento potencial en secano —el máximo alcanzable sin limitaciones de nutrientes ni adversidades bióticas— y el rendimiento real obtenido a campo.De acuerdo con el proyecto Global Yield Gap Atlas (GYGA), la situación de las brechas en Argentina presenta los siguientes indicadores:
- Maíz Nacional: Con un potencial de 14,4 t/ha y un promedio real de 7,6 t/ha, se ha logrado cerrar el 53% de la brecha, dejando un 47% de rendimiento "sobre la mesa".
- Soja Nacional: El potencial se sitúa en 4,9 t/ha frente a un logro real de 3,2 t/ha.
- Soja en Entre Ríos: Los datos de la Bolsa de Cereales provincial muestran una brecha más crítica, con promedios que apenas alcanzan las 2,6 t/ha.Factores determinantes: Si bien el metanálisis de datos (como los de grupos CREA) identifica a la nutrición como el factor limitante número uno, la jornada destacó a la uniformidad de siembra como el "ladrón silencioso" de rendimiento.
Los técnicos de Entre Ríos apostaron al maíz precoz como estrategia clave en el Concurso Brechas de Pioneer
En el marco del Concurso Brechas de Pioneer, el grupo de diez técnicos de Entre Ríos definió la estrategia basada en la diversificación del riesgo productivo, apostando al uso de maíces precoces como herramienta central para escapar a las limitantes climáticas típicas de la región. La decisión no fue individual ni improvisada: surgió del consenso, el intercambio de experiencias y el análisis técnico de datos climáticos, productivos y económicos.
La principal motivación estuvo en correr el período crítico del cultivo fuera de diciembre y enero, meses históricamente complejos en Entre Ríos por la combinación de déficit hídrico, altas temperaturas y golpes de calor. Al adelantar la fecha de siembra, la floración del maíz se ubica hacia fines de octubre y noviembre, cuando el balance hídrico suele ser más favorable y la demanda atmosférica aún es moderada. Este cambio, según explicaron los técnicos, reduce significativamente el riesgo de estrés durante el momento más sensible del cultivo.
El análisis fue respaldado con simulaciones realizadas mediante el software Milote, donde se evaluaron distintos híbridos y fechas de siembra. En el caso de materiales precoces sembrados a comienzos de septiembre, se observó una menor probabilidad de golpes de calor durante floración y una mejor correspondencia entre la oferta de lluvias y la demanda del cultivo. De este modo, el maíz precoz se consolidó como una estrategia agronómica válida de diversificación, más que como una simple alternativa de fecha.
A los beneficios climáticos se sumaron ventajas operativas. La cosecha temprana, a partir de mediados de enero, permite optimizar el uso de la maquinaria, ingresar antes al mercado y, en muchos casos, obtener mejores precios. Además, los híbridos evaluados mostraron una alta tasa de secado, lo que posibilita cosechar grano seco, incluso con el cultivo aún verde, reduciendo costos de acondicionamiento.
Otro punto clave fue la liberación temprana del lote, que amplía el abanico de decisiones productivas. En una provincia donde la intensificación del uso del suelo es cada vez mayor, el maíz precoz permite incorporar cultivos de invierno como trigo, colza o carinata, implantar verdeos o pasturas en campos mixtos, realizar cultivos de cobertura e incluso evaluar dobles cultivos o repeticiones de maíz en determinados sistemas.
Durante el proceso de discusión, los técnicos destacaron que la baja adopción histórica del maíz precoz en la región estuvo ligada a rendimientos inestables en el pasado. Sin embargo, los materiales actuales muestran un comportamiento muy distinto. Híbridos como el P0622 evidenciaron rendimientos cercanos a los 100 quintales por hectárea, buena estabilidad y una notable velocidad de secado, lo que ayudó a revertir viejos prejuicios sobre este tipo de maíces.
En paralelo al análisis de precoces, el grupo definió su estrategia específica para la competencia Brechas. Tras evaluar distintas alternativas, se eligió el híbrido P2021, priorizando su alto potencial de rendimiento, estabilidad y buena ubicación del período crítico, incluso en un año con lluvias concentradas. El planteo productivo partió de un diagnóstico detallado del lote, que incluyó control temprano de raigrás y muestreos de suelo que revelaron buenos niveles de fósforo y materia orgánica, con el nitrógeno como principal nutriente limitante.
Con un objetivo de rendimiento fijado entre 10.000 y 12.000 kilos por hectárea, se diseñó un esquema de fertilización ajustado, con aplicaciones escalonadas de nitrógeno y una densidad de siembra superior a la del productor promedio. El manejo Brecha implicó una inversión apenas un 11% mayor que la del planteo tradicional, muy por debajo del sistema potencial, que casi duplicó los costos.
La experiencia dejó una conclusión clara para el grupo: la estrategia no pasa únicamente por maximizar insumos, sino por ubicar correctamente el cultivo en el ambiente, combinando decisiones agronómicas, climáticas y operativas. En ese camino, el maíz precoz apareció no solo como una alternativa viable, sino como una herramienta clave para construir sistemas productivos más estables y eficientes en Entre Ríos.
Soja de siembra tardía: Elección de grupo de madurez y manejo de estrés
Para el planteo de soja, el consejo de asesores optó por la variedad P51A25 (GM 5) con fecha de siembra del 25 de noviembre . La densidad elegida fue de 28 plantas/m² , una decisión deliberadamente conservadora frente a las 36 plantas recomendadas por otros modelos, con el objetivo de priorizar la estabilidad individual de la planta ante el pronóstico de un año "Niña".Paquete tecnológico y nutricional:
- Nutrición de precisión: El análisis de suelo reveló niveles de fósforo excepcionalmente altos ( 35-36 ppm ), producto del historial del lote como antiguo tambo. Debido a esto, el equipo decidió no aplicar fósforo a la siembra, optimizando la inversión y basando la estrategia en una doble inoculación para asegurar el suministro de nitrógeno.
- Mitigación de estrés abiótico con IA: Se utilizó la aplicación MiLote para monitorear el Déficit de Presión de Vapor (DPV). La herramienta proporcionó un pronóstico a 13 días, identificando una alerta de estrés (DPV > 2.0).
- Bioestimulación preventiva: Basándose en la alerta digital, se aplicó un bioestimulante foliar ( Stimulate ) en etapa R3 . Esta intervención no fue reactiva, sino preventiva , buscando balancear hormonalmente la planta (citocininas y auxinas) para evitar el aborto de vainas antes de que el estrés térmico se manifestara visualmente.El monitoreo del estrés abiótico es crítico, considerando que este factor es responsable de la pérdida de hasta el 70% del rendimiento potencial en la región.
Resultados operativos y eficiencia de recursos
La jornada demostró que reducir la brecha de rendimiento es un ejercicio de precisión económica y operativa, no meramente un aumento en la carga de insumos.El modelo del productor promedio, que a menudo trabaja "a ciegas" sin análisis de suelo o con densidades defensivas, está dejando rentabilidad sobre la mesa. En una provincia donde el "clima nos corre", la integración de biotecnología, nutrición balanceada con inhibidores y precisión en la siembra es el único camino hacia una agricultura de vanguardia y resiliente.