El último informe de la Bolsa de Cereales de Entre Rios asegura que la pausa pluvial de la última semana, aún sostenida, permitió al campo recuperar parcialmente un estado de normalidad tras un invierno marcado por la abundancia de agua. Durante estos días, sólo se reportaron precipitaciones menores en el noreste de la provincia, vinculadas al débil frente que avanzó entre el viernes y el sábado. Ese pasaje generó un leve descenso térmico, que se hizo sentir en la madrugada del domingo, aunque sin la fuerza suficiente para imponer heladas.
La segunda quincena de agosto mostró un escenario particular: una atmósfera con humedad disponible, favorecida por una recirculación menos intensa que en julio, pero acompañada por perturbaciones que potenciaron los sistemas precipitantes más allá de lo esperado. Apenas siete días después de la profunda ciclogénesis que afectó al centro del país, la provincia ya se encuentra frente a la inminencia de un nuevo evento pluvial.
Pronóstico para el fin de agosto
Las previsiones indican que las lluvias podrían comenzar a hacerse presentes en la noche del sábado, pero ganarían fuerza y extensión durante el domingo 31, aportando un nuevo volumen de agua significativo. Posteriormente, la inestabilidad persistirá en los primeros días de septiembre, aunque con precipitaciones de menor intensidad.
Este panorama refuerza la anomalía pluvial positiva: en agosto, Entre Ríos suele recibir entre 40 y 60 milímetros, según la zona. Sin embargo, el mes ya acumula registros que duplican los valores normales en vastos sectores. A esto se suma que julio había dejado recargas hídricas muy importantes, por lo que la demanda de lluvias para el invierno estaba más que cubierta.
En consecuencia, el cierre de agosto consolida un período con precipitaciones muy por encima de lo habitual, lo que genera alivio para algunas actividades pero preocupación en otras, que ya consideran “innecesario” un nuevo aporte de agua en los suelos saturados.