Por Karina Escola
Con más de 60 años de trayectoria, Coindelco es parte del ADN productivo de Gualeguaychú y de Entre Ríos. Fundada en 1960 por el ingeniero Gómez Catáneo, la empresa es hoy la más antigua de la ciudad en su rubro y un ejemplo concreto de cómo la combinación entre conocimiento técnico, prudencia empresarial y capacidad de adaptación permite atravesar los distintos ciclos del país. La empresa ha sido parte de refacciones icónicas de Gualeguaychú como las columnas de la Catedral, la modernización del Banco Nación y las balsas flotantes del club Neptunia entre otras.
“No somos la empresa más grande, pero sí la más antigua de Gualeguaychú”, resume Francisco Gómez Catáneo, quien junto a su hermano Alejandro continúa el camino iniciado por su padre. Actualmente, Coindelco desarrolla tres actividades: empresa constructora —hoy con menor operación—, fábrica de premoldeados de hormigón y venta de hormigón elaborado.
Los orígenes: cuando el hormigón marcaba el ritmo
Los primeros pasos de la empresa estuvieron ligados a la fabricación de caños de cemento comprimido para albañales y cloacas. “En esa época no existía el caño plástico blanco que hoy se ve; se usaban caños de cemento”, recuerda Francisco. Junto con fábricas de Concordia y Paraná, Coindelco abastecía a toda la provincia, con producciones de hasta 600 caños diarios.
A partir de allí, el crecimiento fue gradual y siempre vinculado a la demanda. “Se fueron agregando productos, muchos por necesidad y otros por pedido específico de los clientes”, explica. En el perfil agropecuario, uno de los primeros desarrollos fue el bebedero de hormigón, que aún hoy se fabrica, seguido por placas para tanques australianos y piezas diseñadas específicamente para el campo.
El campo como motor de innovación
Durante años, la Cámara Argentina del Cemento Portland impulsó el desarrollo de piezas pensadas para el sector agropecuario. “Ellos querían que el campo empezara a consumir cemento, entonces diseñaron piezas que nosotros fabricábamos siguiendo esas instrucciones”, cuenta Gómez Catáneo. Entre ellas, los guardaganados de hormigón, que aún continúan en producción.
Uno de los hitos fue el desarrollo de comederos para feedlot. “La primera línea la hicimos para un cliente que necesitaba entre 500 y 600 piezas. Se desarrolló el molde, se fabricaron y después continuamos mejorándolo desde el punto de vista técnico”, señala. Esa mejora continua es parte de la identidad de la empresa: “Desde la ingeniería uno ve los puntos débiles de las piezas y trata de resolverlos para que mañana no tengamos reclamos”.
El impacto del buen momento ganadero
El año en curso marcó un punto destacado para la empresa en términos de ventas vinculadas al sector pecuario. “Este año la ventaja que ha tenido la ganadería con sus precios repercute directamente en nuestros productos”, explica Gómez Catáneo. Comederos para feedlot, bebederos, pisos de hormigón para corrales, mangas y áreas de trabajo registraron un pico de demanda.
“Nuestras líneas en comederos, bebederos y pisos —tanto para feedlots como para mangas— tuvieron un pico de ventas, y lo asocio directamente con la mejora que ha tenido el campo en ese rubro”, afirma. Con más de cuatro décadas de experiencia comercial vinculada al agro, la lectura del mercado es clara: “La experiencia nos dice que cuando el productor tiene un excedente, lo invierte, y este año eso se vio reflejado claramente en esas ventas que superan lo normal del sector”.
Diversificación y producción a medida
Hoy Coindelco fabrica caños de alcantarilla bajo las normas IRAM y Vialidad Nacional, postes, cerramientos, piezas sanitarias, mobiliario urbano y elementos para jardines. La flexibilidad es una de sus principales fortalezas. “Los moldes están. Si hay una pieza que no fabricamos hace 20 años y nos la piden, se puede hacer sin problema”, asegura Francisco.
La obra pública también demandó desarrollos especiales. “Muchas veces recibimos especificaciones por pliego, por plano o por AutoCAD, desarrollamos el molde y fabricamos a medida. En ese sentido no tenemos problemas”, afirma.
Cautela y permanencia en un país cambiante
Analizando seis décadas de historia, la estrategia para sostenerse fue clara. “La clave fue la cautela en el desarrollo y el crecimiento. La Argentina es muy sorpresiva: uno puede despertarse una mañana y darse cuenta de que lo que parecía un negocio no lo fue”, reflexiona.
Sin embargo, aclara que la cautela no implica inmovilidad: “Siempre tiene que haber riesgo, pero acotado, dentro de parámetros controlables”. Esa mirada permitió evitar crisis profundas y sostener la empresa a lo largo del tiempo.
El premoldeado, con futuro
Desde su formación como ingeniero, Francisco observa un enorme potencial para el premoldeado en la Argentina. “Si uno mira Europa, el desarrollo es mil veces mayor. La ingeniería acá está; el límite es la inversión y la amortización en función del mercado”, explica.
El premoldeado ofrece ventajas clave: “La fabricación en planta tiene un control de calidad perfecto, una terminación que no se logra en obra y la garantía de que una pieza o cien van a ser idénticas”.
Caminos rurales y producción: un desafío pendiente
La infraestructura vial es otro tema que atraviesa la mirada de la empresa. “Técnicamente se puede construir una ruta sobre cualquier suelo; la ingeniería da las herramientas”, sostiene. Sin embargo, advierte sobre la importancia del mantenimiento y del uso adecuado: “Un exceso de peso puede romper el paquete estructural con una sola pasada de camión”.
En ese marco, destaca el rol de los caminos rurales. “Podemos tener rutas nacionales impecables, pero si los 30 kilómetros desde la tranquera están en mal estado, el problema sigue”, afirma. Coindelco continúa trabajando con consorcios camineros y productores, aportando caños de alcantarilla y soluciones concretas para la conectividad rural.
Optimismo con raíces en el campo
“El campo siempre tiene una porción muy importante de la economía local”, concluye Francisco. De manera directa o indirecta, su dinamismo impacta en la ciudad y en empresas como Coindelco.
Con una historia que combina ingeniería, producción y adaptación constante, la empresa sigue mirando hacia adelante. “Uno siempre renueva expectativas”, dice. Y en ese espíritu, Coindelco continúa consolidándose como un actor clave del entramado agroindustrial entrerriano.